miércoles, 30 de junio de 2021

Fin de curso

Es curioso, mi última entrada fue sobre Hannah Arendt y esta mañana he comenzado a leer una novela gráfica sobre esa filósofa que, desde luego, recomiendo. Soy muy pesado con lo de leer, ya lo sé: al fin y al cabo un profesor transmite lo que ha leído, casi siempre sus pasiones. Y eso que yo me muerdo la lengua con muchas de ellas porque comprendo que no todo puede compartirse y que está la programación y el temario oficial... Con esto quiero decir, pediros, hoy que es el último día del curso 2020/21, que encontréis momentos para leer este verano. No arruguéis el ceño, que no hablo de deberes, sino de placeres.

Hay un tipo de libros que todos debemos leer, los que forman parte de nuestra formación, eso es ineludible, tanto si nos gusta como si no. Luego están los que leemos por placer, de esos hablo ahora. Naturalmente, también hay un grupo intermedio; con estos hay que atreverse a empezar, una página, dos... Requieren algo más de esfuerzo, pero vale la pena.

El verano es largo. El curso también lo ha sido, o se nos ha hecho muy largo a todos. Y a mí nunca me ha resultado tan difícil dar clase, con la mascarilla, sin expresión, en algunas aulas con micrófono. He de daros las gracias.

Espero veros de nuevo en septiembre. Y en buen estado, que queda mucho por aprender, mucho por leer, mucho que entender. Y eso cuesta esfuerzo. También están los libros, claro, los buenos. Y esas películas que os recomiendo siempre y que tan difícil es encontrar en otra cadena que no sea La 2. Por supuesto, viajar con los ojos abiertos, ahora con muchísima prudencia, o cuando se pueda.

No me enrollo más: gracias y hasta pronto.



Procedencia de la imagen:

https://www.casadellibro.com/libros/comics/novela-grafica/americana/411009001/novedades-2mes-3


jueves, 24 de junio de 2021

Hannah Arendt: la banalidad del mal y la necesidad de pensar

Este fragmento es de la película Hannah Arendt. Es fiel a su pensamiento, ahí aparecen gran parte de sus temas: la banalidad del mal, la diferencia entre entender y justificar, la necesidad de pensar, incluso contra los nuestros.

Al final pongo unos enlaces con entrevistas a esa filósofa.


 








miércoles, 23 de junio de 2021

Diario de un profesor peliculero (63): de la realidad como utopía y como distopía

¿Cambiar la realidad o solo maquillarla?

No hace tanto que el cine tenía una función social. Desde luego, el cine soviético posterior a la Revolución de Octubre, allá por 1917, se valió del instrumento para no solo ilustrar, sino sobre todo adoctrinar, que es un modo de manipular con apariencia de ilustrar. Pese a estos propósitos de propaganda, aquellos cineastas engendraron excelentes obras. No es necesario profundizar en ello, basta con ver El acorazado Potemkin.

También el nazismo utilizó el cine, aunque Hitler, en Mi lucha, advertía contra él y decía que no es una actividad adecuada para la juventud sana. Vaya por Dios, ahora veo que soy insano y por lo tanto que si la salud es estar contra el totalitarismo, entonces entiendo mi afición por el cine y que no voy a ser nunca una persona sanitariamente presentable…

A Fritz Lang le ofrecieron ser el director del régimen nazi, rodar películas que lo ensalzaran. Dijo tiempo después que, cuando Hitler te ofrece algo así, solo tienes dos opciones: aceptarlo o huir. Hizo lo segundo y desarrolló el resto de su carrera en Hollywood. Menos mal. En Alemania se quedó la joven Leni Riefenstahl, a la que debemos unos productos ideológicamente repugnantes y estéticamente impecables. Cuesta deslindar ambos, pero es preciso hacerlo.

Estos son productos inequívocos, desde luego. Su propósito es ideológico sin ambages ni disimulo. En España también tuvimos nuestro cine patriótico, quién no conoce Los últimos de Filipinas (Antonio Román, 1945) o, aún más paradigmática, Raza (José Luis Sáenz de Heredia, 1941), a partir de un texto del propio Francisco Franco.

Luego están los productos disimulados, por decirlo de algún modo, que predican un estilo de vida, un modo de entender la existencia y la organización de la sociedad, pero que está rodado de un modo aparentemente amable, demasiado amable. Estoy pensando en toda esa serie de presuntas comedias que atontan con su banalidad supuestamente divertida, pero que pulen al modo de un canto rodado el modo de entender las cosas ofreciendo un producto aparentemente si aristas. Veo a menudo comedias que me aburren desde el minuto uno y que no resisten la comparación con otras que apelan a la inteligencia en lugar de a la sal gorda.

Por favor, que nadie piense que estoy defendiendo una posición elitista del cine. O no exageradamente elitista. Quiero decir que hay películas (y libros) que se agotan en su primera visión/lectura, son agradables, puro entretenimiento, pasas el rato sin poner en funcionamiento demasiadas neuronas… Correcto, ya está. Son como esos pañuelos de usar y tirar, cumplen su función. Inobjetable pretensión esa del entretenimiento; lo malo es cuando el cine solo es entrenamiento y todas las salas de la ciudad se nutren de esos productos.

Luego, en el otro extremo, están las películas pretenciosas, esas que precisan de un doctorado en metafísica (o en física) antes de poder entender algo de lo que pasa allí dentro. Confieso que muchas de ellas me producen las mismas ganas de bostezar que esas otras de comedia epidérmica. Por distintos motivos, claro, tampoco es que yo desee ir al cine como el que va al último curso de la universidad. Y, como suelo decir a amigos, no encuentro otro motivo que el puramente subjetivo: no son para mí, no entro en ellas, no me llegan.

Como soy carne de cine-club desde hace muchos años, he visto muchas de estas últimas y alguna menos del primer grupo. Y ahora, que ya soy mayorcito, me he hecho aristotélico y lo del punto medio como virtud me acerca cada vez más a ese equilibrio cinematográfico. Insisto, sin desprecio, todas tienen su público.

Estoy pensando mientras escribo esto en el cine de Woody Allen. Hablo algunas veces de él a mis alumnos y me doy cuenta de lo lejos que están ellos. Algunos por cuestiones generacionales y otros por algo más prosaico: no tienen edad ni conocimientos como para entender algunas bromas o juegos de palabras, como esta, en la que las alusiones al judaísmo y a Wagner no constituyen un humor que agrade o entienda todo el mundo:

https://www.youtube.com/watch?v=AI8sBTvs1zY

Ese mismo humor punzante, finísimo, a veces cáustico, aparece en muchas de sus obras. En ellas, la cuestión religiosa, el psicoanálisis y el sexo se dan la mano para construir un entramado de análisis de la condición humana: eros y thanatos, deseo de que exista Dios, un dios, deseo sin más. Allen indaga en sus comedias el desasosiego y la incertidumbre con que el ser humano se enfrenta a una existencia absurda. Desde luego, su cine tiene un tono existencialista, pero nada que ver con la pesadez de otros cineastas o escritores en los que un minuto con ellos equivale a una eternidad de pesimismo. No es una cuestión de tema, sino de tratamiento: los temas son siempre los mismos: el amor, la vida, la muerte, la belleza, el bien…

Lo que no acabo de perdonarle a este director es la deriva turístico-alimenticia que tiene su cine en los últimos años. Creo que su última gran película es Match Point (2005), en la que el azar y la necesidad, viejo tema de la filosofía y de la ciencia en su búsqueda de la verdad, combaten hasta que el azar vence; al menos vence hoy, ahora, en este instante en el que pudo suceder otra cosa que no pasó: las posibilidades, la alternativa, existían, pero ocurrió lo que ocurrió, como en la vida, y es preciso seguir adelante en el camino que el azar (¿el destino?) no ofrece. “No somos dueños de elegir lo que nos pasa (…), sino libres para responder a lo que nos pasa de tal o cual modo” (1), como decía Savater a su hijo y a cualquier humano que quiera leer. El voluntarismo, la libertad de la voluntad -Kant dixit- tienen lugar en un sustrato vital que no contiene todas las posibilidades, pero que sin duda ofrece algunas posibilidades.

Desde esa película, su cine no ha remontado el vuelo.  O bien -intentaré no ser arrogante- no ha entrado en los temas que a mí me interesan. En Irrational man (2015) vuelve al tema del azar y del dualismo antropológico y moral que anida en cada persona, pero la película está plagada de lugares comunes respecto a la filosofía y la seducción.

Peores y turísticas me parecen esas tres que hizo en Europa: Vicky Cristina Barcelona (2008), Midnight in Paris (2011) y A Roma con amor (2012). Todas ellas son ligerísimas y muestran una visión más que tópica de los países europeos que hace sonrojar casi a cualquiera. Desde luego, palidecen al lado de tantas otras. Y mejor pasamos por alto las agradables y poco más que rodó después, como Café Society (2016), Wonder Wheel (2017) o Un día de lluvia en Nueva York (2019).

¿Son películas gratas? Desde luego. ¿Abordan esos mismos problemas de los que hablábamos antes? Claro que sí, pero el tono no es el mismo, ni el tratamiento. Una sugerencia: tras ver estas últimas, se puede pasar a Maridos y mujeres (1992), Hannah y sus hermanas (1986), Balas sobre Broadway (1994), Annie Hall (1977) o Manhattan (1979). No es lo mismo. Estas últimas me parecen un ejemplo de películas chispeantes y hondas, lo que en absoluto es fácil en menos de dos horas, como hace -hacía- Woody Allen.

¿Y qué decir de Zelig (1983)? Todo un tratado de psicología. ¿Y de la platónica La rosa púrpura de El Cairo (1985)? Nadie ha ilustrado tan bien el símil de la caverna como Woody Allen y ha enhebrado la historia con el tan actual y real tema del maltrato y la necesidad de liberación. Porque de la libertad también trata la metáfora platónica: el prisionero vive en la ignorancia y el sometimiento, es decir, en la indigencia epistemológica, ontológica y social. Hacer real la entelequia es el salto de la pantalla, es la salida de la caverna: una larga, escarpada y dolorosa ascensión, qué duda cabe.


Fernando Savater: Ética para Amador, ed. Ariel, Madrid, 2000, pág. 28.



Procedencia de las imágenes:

http://onlyoldmovies.blogspot.com/2018/03/olympia-1-teil-fest-der-volker-aka.html

https://www.laverdad.es/murcia/v/20100216/cultura/todo-usted-querria-saber-20100216.html

https://lamanodelextranjero.com/2014/03/10/woody-allen-y-la-nostalgia-la-rosa-purpura-del-cairo-y-dias-de-radio/

jueves, 6 de mayo de 2021

Falacias y ejercicios (1º Bachillerato)

  


1. Falacia ad misericordiam

Se apela a la misericordia, lástima o piedad para obtener algo, al no existir ningún otro argumento que lo justifique. Un ejemplo: "Sé que mi examen no esta bien hecho, pero necesito aprobar esta asignatura porque, de lo contrario, mi padre me mandará a un internado o me pondrá a trabajar. A usted qué más le da...".

 

2. Falacia ad baculum (apela al bastón). Lo que dice quien la emplea es que está dispuesto a utilizar la amenaza, la fuerza o el abuso de poder para conseguir que otro haga o piense lo que él incica. ​“O haces lo que te digo o te despido”, sería un buen ejemplo.

 

3. Falacia tu quoque (y tú qué, tú más). Es una variante de la falacia ad hominem. Consiste en desacreditar a quien nos objeta algo diciendo que esa persona hace lo mismo, e incluso que lo hace más. Por ejemplo: “Sí, es cierto que he robado lo que he podido, pero todo el mundo lo hace, usted que tanto me critica seguro que también lo hace cuando puede”.

 

4. Falacia de la pendiente resbaladiza. Sostiene que si partimos de una acción, eso desencadenará una serie de hechos, uno tras otro, y al final lo que nos encontraremos es un evento no deseable. En esta falacia se sitúan a modo de causa-efecto situaciones que no siempre están relacionadas con el fin de afirmar que quien parte de la primera llegará a la última. También se le llama “efecto dominó”. Un ejemplo sería el que dice que estudiar filosofía hace que nos preocupemos por cosas poco importantes; y cuando se da esta preocupación por banalidades no hacemos nuestro trabajo bien, por lo que el jefe acaba despidiéndonos y, al no tener ingresos, no podemos pagar el piso por lo que el banco nos echa; por lo tanto, si estudias filosofía, te echarán de tu casa.

 

5. Falacia de la falta de pruebas

Se produce cuando se indican una serie de datos en favor de una conclusión, omitiendo aquellos que no son convenientes o que, directamente, demostrarían lo contrario. Valdría este ejemplo escuchado al portavoz de una asociación de padres de alumnos en un programa de televisión: "La prueba de lo poco y mal que trabajan los profesores es la cantidad de suspensos que hay". Quien argumenta así, olvida la existencia de otras variables como el número de alumnos por aula, la escasa voluntad de algunos alumnos, sus expectativas laborales, el ambiente familiar, la falta de medios, etc.


6. Falacia por ambigüedad

Los argumentos que usan palabras o frases que se usan con más de un sentido distinto a lo largo del argumento cometen este tipo de falacia. Un ejemplo sería éste: "Sólo el hombre es racional; ninguna mujer es un hombre; así pues, ninguna mujer es racional" (Pizarro, p. 62). Es evidente que se utiliza en dos sentidos el término "hombre" (como "persona" y como "varón") con el fin de demostrar la irracionalidad de la mujer.

 

7. Falacia de la pregunta compleja. Consiste en hacer una pregunta que encierra un presupuesto que no ha sido probado, de modo que el interlocutor, responda lo que responda, acaba dando la razón al que formula la pregunta. Así por emplo: ¿Cuándo vas a dejar de beber alcohol a todas horas?

 

8. Falacia por petición de principio

La petición de principio (también conocida por su denominación latina petitio principii) consiste en usar como premisa aquello que debería ser una conclusión a demostrar. Obviamente es incorrecto, aunque puede exponerse en formas ingeniosas que lo hagan parecer correcto. Ejemplo: "Dios existe porque así lo dice la Biblia, lo que sé que es verdad porque, después de todo, Dios la escribió" (Weston, p. 132). El que argumenta así sostiene que lo que dice la Biblia es verdad porque la escribió Dios, pero si la ha escrito, entonces es que existe. El argumento supone aquello que no debe suponerse, sino demostrarse.

 

 

EJERCICIOS:

 

Detecta qué tipo de falacia se ha cometido en cada uno de los casos siguientes y por qué crees que es una falacia:

a)   No pueden aceptarse las propuestas de este profesor para el viaje de fin de curso. De alguien que suspende al 70% de la clase no te puedes fiar.

b)   Te voy a dar un buen argumento para que vengas a casa antes de las doce: soy tu padre.

c)  Tu ciudad necesita concejales honrados y eficaces. Vota al Partido Verdaderamente Democrático.

d)   La mujer es un ser de cabellos largos e ideas cortas, pero no lo digo yo, sino el gran Schopenhauer.

e)   No se ha probado aún fisiológicamente que el fumar sea causa de cáncer de pulmón. Así que los fumadores no tienen que tener miedo (Pizarro, p. 55).

f)    El Sr. Alcalde afirma que la medida de no aparcar en el centro de la ciudad no perjudicará al comercio. ¿Es el Sr. Alcalde un experto en comercio? (Pizarro, p. 57)

g)   Siempre que llega el otoño y llueve, la gente coge setas en el monte y se producen intoxicaciones, por lo que el otoño y la lluvia son la causa de dichas intoxicaciones.


h)   ¿Quiénes son los socialistas para protestar contra la congelación salarial a los funcionarios? Cuando gobernaban el país, ellos utilizaron más de una vez esa medida para disminuir el gasto público.

i)     Toda mi familia es seguidora del Atlético de Madrid, lo cual demuestra que es el mejor equipo del mundo.

j)    Fue una medida acertada la invención de la bomba atómica. Un sabio como Albert Einstein, que además fue premio Nobel, no puede equivocarse.

k)   Sr. Profesor: la calificación que usted me ha dado no es adecuada. Piense que trabajo todo el día en una oficina siempre repleta de público y luego en casa con mis doce hermanos. Tengo, ciertamente, muy poco tiempo para preparar el material que usted me da. (Pizarro, p. 57)

l)     Por la presente le comunico que ha sido usted sancionado por la autoridad competente por no respetar el límite máximo de velocidad. Puede usted pagar en periodo voluntario la sanción correspondiente dentro de los próximos 30 días. De no hacerlo así, se incrementará la sanción en un 20%, que deberá satisfacer antes de 60 días. En caso de no hacerlo, se procederá al embargo de sus bienes.

m)  Ayer, unos bárbaros destrozaron el contenedor de la esquina. Desde la época de los romanos, un bárbaro es un extranjero. Por lo tanto, los que destrozaron el contenedor eran extranjeros.

n)   Todo el mundo quiere estar delgado y ello es así porque consideran que se sienten mejor, ya que la otra posibilidad, la de tener unos kilos de más, ni se plantea como deseable a nadie, porque todo el mundo quiere estar delgado.

ñ)   La prueba de que Néstor Jesús mató a su padre es que tenía un arma en su casa.

o)   ¿Has empezado por fin a ducharte más de una vez al mes?

p)   ¿Cómo has sido capaz de hacerme esto a mí, que he confiado en ti ciegamente? Con franqueza, esperaba otra cosa de ti, me has decepcionado.

q)   Ayer leí en el periódico que otro político metía la mano en las cuentas públicas. Y es que todos los políticos son unos chorizos.

r)    Recuerdo que el profesor de Literatura me obligó a leer La Celestina. Vaya rollo. Al año siguiente me obligaron a leer El Cantar del Mío Cid. Qué ladrillo. Naturalmente, después de eso, no volví a escoger la asignatura de Literatura: leer libros es aburrido.

s)    No hay modo de que quede probado que Jesucristo era el hijo de Dios. Por lo tanto, no lo era.

t)    En esta ciudad hay más maestros que en cualquier otra ciudad del país y sin embargo, el número de analfabetos es muy elevado. Así pues, para disminuir el número de analfabetos hay que reducir el número de maestros. (Pizarro, p. 63)

u)   En una gastroenteritis, la causa de la fiebre es la diarrea.

v)   Yo insultaba al equipo contrario porque todo el mundo lo hacía.

w)  Mi amigo Matías es un perro. Y, hablando de perros, te vi el otro día con tu perro por la calle. Ahora que pienso, entonces tú tienes un perro, que es amigo mío, y se llama Matías.

x)    Sí, vale, no he hecho la comida, pero tú no has limpiado los cuartos de aseo, que era lo que te tocaba esta semana.

y)   Todas las opiniones son igualmente respetables, incluidas aquéllas que dicen que no hay por qué respetar los derechos humanos. Si aceptamos esto, debemos legalizar todos los partidos que prediquen la xenofobia, la pena de muerte, el asesinato, la encarcelación de disidentes, etc. Los partidarios de estos procedimientos podrían llegar a ser ministros o presidentes de gobierno, es decir, gente de prestigio y elevada posición social. Por lo tanto, todas las opiniones son igualmente respetables.

z)    ¿Cuándo vas a dejar de darle al pico en mi clase?




También podéis consultar estas dos entradas en este mismo blog:


https://sisifosapereaude.blogspot.com/2020/05/falacias-filosofia-4-eso.html


https://sisifosapereaude.blogspot.com/2020/07/diario-de-un-profesor-peliculero-35.html




Procedencia de la imagen:

https://filosofiadeltierno.wordpress.com/2017/10/31/fi-falacias/


jueves, 22 de abril de 2021

'Doce hombres sin piedad' (1º de Bachillerato)

FICHA TÉCNICA Y ARTÍSTICA:

Twelve Angry Men. Estados Unidos, 1957. 92 minutos. Blanco y negro. Dirección: Sidney Lumet. Guión: Reginald Rose. Intérpretes: Henry Fonda, Lee J. Cobb, E. G. Marshall, Jack Warden, Martin Balsam, etc.

  

SINOPSIS:

Un muchacho de extracción marginal es juzgado por el asesinato de su padre. El juez recuerda finalmente a los miembros del jurado la gravedad del hecho y su responsabilidad: la pena puede ser la capital si lo consideran culpable. Todo parece apuntarlo, pero tras la votación inicial, alguien vota inocente. El resto de la película es un asombroso ejercicio de argumentación: doce hombres deliberan, discuten. La película puede verse como un combate del bueno contra los malos, pero sobre todo como un compromiso con la verdad, como una apología de la crítica racional frente a la apariencia ingenua y el emotivismo manipulador.

 

 

CUESTIONARIO:

1.         ¿Por qué, al comienzo de la película, el juez les dice que, si tienen dudas razonables, no deben declarar culpable al acusado? ¿Qué es una duda razonable?

2.         Tras la primera votación todos votan “culpable”, excepto el “número 8” (Henry Fonda). Uno de los miembros del jurado exclama: “¿Y ahora qué?”, a lo que Fonda contesta: “Tendremos que hablar”. ¿Por qué deberíamos hacerle caso?, ¿qué quiere decir exactamente con esas palabras?, ¿para qué hemos de hablar?, ¿no basta con votar?, ¿es lo mismo lo verdadero que lo mayoritario?

3.         Resume los siguientes textos, expón en forma de tesis la idea de filosofía que pretende transmitir cada uno de ellos y señala si se aproximan al modo de argumentar del personaje representado por Henry Fonda:

§ Texto 1 (Karl R. Popper: "Cómo veo la filosofía", en Bontempo, Ch. Y Odell, J.: La lechuza de Minerva: ¿Qué es filosofía?, p. 64):

“Todos los hombres y todas las mujeres son filósofos; o, permítasenos decir, si ellos no son conscientes de tener problemas filosóficos, tienen, en cualquier caso, prejuicios filosóficos. La mayor parte de estos prejuicios son teorías que inconscientemente dan por sentadas, o que han absorbido de su ambiente intelectual o de la tradición.

Puesto que pocas de estas teorías son conscientemente sostenidas, constituyen prejuicios en el sentido de que son sostenidas sin examen crítico (...).

Toda filosofía debe partir de las dudosas y a menudo perniciosas concepciones del sentido común acrítico. Su objetivo es el sentido común crítico e ilustrado: una concepción más próxima a la verdad, y con una influencia menos perniciosa sobre la vida humana”.

§ Texto 2  (Xavier Rubert de Ventós: Filosofía y/o política, pp. 14-5):

“Y bien, para hacer filosofía hay que ser lo bastante valiente, o simplemente ingenuo, para reconocer que no vemos las cosas claras. Para aceptar sin reservas ni coartadas el desconcierto, la desazón y el vértigo que nos produce lo que no entendemos. A menudo se cita como frase inaugural de la filosofía la expresión de Sócrates 'Sólo sé que no sé nada'. Y es que, efectivamente, la filosofía ni sabe mucho ni da casi nada. No da, por ejemplo, ni la seguridad que nos ofrece la ciencia, ni el placer que produce el arte, ni el consuelo que puede darnos la religión. (...) es más bien la carcoma, la inquietud, la eterna búsqueda del pensamiento insatisfecho”.

4.         ¿Qué diferencia existe entre una argumentación racional y una persuasión emotiva? Utiliza en la explicación algún ejemplo extraído de la película.

5.         Explica las motivaciones de los principales personajes (al menos de cuatro de ellos) a la hora de dar su veredicto o de cambiarlo. Indica si dichas motivaciones son morales o psicológicas, racionales o prejuiciosas, etc.

6.         ¿Dirías que los miembros del jurado actúan por deber o por otros motivos? ¿Qué diferencia hay?

7.         ¿Crees que el personaje interpretado por Henry Fonda es más libre que los demás? ¿Por qué?

8.         ¿Cómo definirías la libertad? ¿Crees que se identificaría con lo que afirmaba Nietzsche, cuando definía al hombre libre como aquél “que piensa de otro modo de lo que podría esperarse de su origen, de sus relaciones, de su situación y de su empleo o de las opiniones reinantes en su tiempo” (Humano, demasiado humano, I, § 225)?

9.         Lee estas palabras del libro de José Antonio Rivera: Lo que Sócrates diría a Woody Allen (p. 280) y responde a estas cuestiones: ¿Qué es el deontologismo? ¿Y el utilitarismo? ¿Podrían aplicarse esos conceptos a alguno de los personajes?

“…el cine ha mostrado profusamente su inclinación por posturas de deontologismo heroico, más que por otras de naturaleza utilitarista. Las pantallas han sido visitadas mucho más a menudo por seres humanos de celuloide que prefirieron actuar de acuerdo con su sentido del deber (y desentendiéndose de cualquier cálculo de las consecuencias más convenientes) aun si ello comprometía su propia vida o la de otros”.

10.     Expón argumentos a favor de los jurados populares y/o argumentos en contra de ellos.

11.     Cuando los miembros del jurado declaran al acusado culpable, ¿saben que lo es o sólo lo suponen? ¿Qué diferencia hay entre suponer algo y saber algo?

12.     ¿Sabes lo que es una profecía autocumplida? ¿Qué relación tiene con esta frase pronunciada en la película: “He visto tantas pruebas acusadoras que todo el mundo parece creer que va a ser condenado”?

13.     ¿Todos los miembros del jurado son fieles al principio cooperativo?

14.     ¿Se utilizan, en el curso de la discusión, términos sesgados? ¿Cuáles?

15.     A lo largo de la película los personajes incurren en multitud de argumentos falaces. Señala en qué momento se producen (y explica por qué) argumentos ad ignorantiam, ad hominem y ex populo. ¿Encuentras algún otro?

16.     Al final de la película, el acusado es declarado inocente porque no se ha podido probar su culpabilidad. ¿Es esto un argumento ad ignorantiam o puede admitirse? ¿Es legal, lícito, ambos o ninguno de ellos?

17.     Redacciones:

a)         Sociedad, Justicia y Razón.

b)        Verdad y apariencia.

c)         La Razón y sus enemigos.




Este cuestionario procede de un artículo publicado en la revista Making Of:

http://www.centrocp.com/making-of-no-69-especial-filosofia/


Procedencia de la imagen:

https://www.alohacriticon.com/cine/criticas-peliculas/12-hombres-sin-piedad-12-angry-men-1957-de-sidney-lumet/

miércoles, 21 de abril de 2021

Charla sobre 'Algo así te dije'

Ayer tuve la oportunidad de hablar a los alumnos de Bachillerato de Literatura y de (algo de) Filosofía a partir del libro que he escrito. Está enmarcado en los actos que lleva a cabo el IES Luis de Lucena por el Día del libro. Esto es lo que dije:


Buenos días. No sé muy bien qué hago aquí. El Departamento de Lengua me ha invitado porque hace pocos meses saqué un libro de relatos y ha pensado que un rato de charla sobre la creación literaria estaría bien como homenaje a los libros puesto que el día 23 es el día del libro.

Todo profesor, especialmente los de las asignaturas de Humanidades, tiene buena relación con libros. Yo no tanto con ellos como objeto físico sino como portadores de conocimientos y de historias. Porque de eso se trata, el lector es alguien herido por la palabra, un ávido consumidor de nuevas historias, un ansioso que no se conforma con la banalidad insoportable de la vida corriente.

No recuerdo un día de mi vida sin leer desde que me asomé a las palabras. Agradezco infinitamente a doña Paula, una maestra de pueblo que nos adentró en ese mundo. Después fue un no parar. Por suerte, tuve unos padres que compraban tebeos a sus hijos, luego libros juveniles, luego comencé yo a explorar los que había en casa, a leer clandestinamente aquellos que no eran (según dicen) indicados para mi edad.

Recuerdo que hicimos un viaje en verano. He olvidado adónde, pero no que paramos a comer y compré mis dos primeros libros, uno de Ernest Hemingway y otro de Hermann Hesse, autores que después leí abundantemente, pero que han quedado fijados en esa edad que es la vuestra. Desde entonces no he dejado de comprar y, sobre todo, de leer.

En ese tiempo adolescente yo estaba seducido por la poesía, especialmente por el inevitable Neruda. Y componía espantosos versos que afortunadamente destruí o perdí. No los echo de menos. La poesía es un género mayor, es aquel en el que las palabras lo dan todo, por decirlo de una manera coloquial, dan incluso lo que no parecía posible dar. Escribir poesía no es hacer versos, es mucho más, no es perpetrar un párrafo y luego darle al enter para que salgan líneas desiguales. Hay poemas en los que late el corazón del autor y en ocasiones se produce el milagro de que también late el del lector.

Si estoy todos los días ante vosotros en clase es porque, a la hora de elegir estudios universitarios, tuve una duda terrible que decidí en el último instante: ¿era mi vocación la Filosofía o debía matricularme en Filología Hispánica, que también tiraba de mí? No sé si acerté, he intentado ganarme honradamente la vida y la literatura nunca me ha abandonado. Ni siquiera la poesía, con la que de vez en cuando vuelvo a hacer un último intento, casi siempre en vano. He publicado unos cuantos artículos sobre Filosofía; curiosamente, abordo en ellos la relación entre Filosofía y Cine y entre Filosofía y Literatura, que son los tres ámbitos de conocimiento en los que me siento feliz y siempre deseoso de aprender.

Pero finalmente he escrito un libro de relatos, que es de lo que me piden que os hable. Bien, intentaré explicar su génesis. Yo soy de los que apuntan en cualquier sitio notas de algo que me llama la atención. Desde que hay móviles también hago fotografías con el mismo objetivo. En una calle, en un billete de tren, en un vagón de metro… Siempre hay una historia esperando que alguien la cuente. Yo he intentado eso.

No puedo explicar de dónde vienen los veinticinco relatos que componen el libro. Lo haré con algunos. El primero, el que abre el volumen, parte de una fotografía que hice en las paredes del Sacre-Coeur, en París. Un tal Benoît pedía a Muriel que se acordara del día en el que estuvieron allí; la historia sucede 20 años más tarde, cuando Benoît vuelve con su esposa, que no es Muriel, y piensa en ella y en lo que pudo ser.

Algo similar ocurre en “Malteses”: un hombre, que era yo, traba conversación en el aeropuerto con una mujer que le mira los extravagantes calcetines. Encontré otra vez a esa mujer en una ciudad de la isla de Malta y nos reímos. Pero hago que el relato lo cuente ella, lo que imagino es quién era ella, por qué estaba allí, qué pensó de aquel hombre con el que solo habló dos veces.

Me gustan especialmente “Carretera de Villeblevin” y “Carta de un librero”, los más largos. En ambos hay filosofía. En el primero, Albert Camus piensa en su existencia y especialmente en su padre mientras la vida se le escapa: murió en un accidente de tráfico con apenas 47 años. En “Carta a un librero” hago que un antiguo soldado alemán de la Primera Guerra Mundial escriba al filósofo Wittgenstein, del que acaba de recibir un libro en su negocio.

Hay también un relato erótico que no acaba de ser erótico. Hay otro en la que el protagonista escarba en los restos del naufragio de su matrimonio cada vez que abre el armario que compartieron y que no se atreve a hacer suyo.

Hace unos años volvía a casa para cenar en Nochebuena. Pasé por delante de un centro comercial. Era de noche, llovía y un operario arreglaba las luces de la ‘F’ en un letrero gigantesco que decía Feliz Navidad. El relato está narrado por ese trabajador que mira a su hija con las amigas, se divierten, pero él sabe que la ha perdido, a ella y a su madre, por esos estúpidos conflictos de los que no siempre sabemos salir ni sobrevivir.

El más corto de los relatos tiene ecos familiares. Una niña pregunta a su abuelo si puede ayudarle con un trabajo escolar sobre los refugiados sirios y él se da cuenta de que a esa generación que lleva apellidos españoles en Francia le han negado su pasado, la historia de los refugiados españoles que cruzaron la frontera en febrero y marzo del 39, entre la pobreza, la derrota y el miedo.

Bien, voy terminando. Yo escribo despacio, muy despacio. Algunos de estos relatos comencé a escribirlos hace 25 años. Pero alguna vez hay que poner el punto final y darlos a los demás. Espero que os gusten, aunque el criterio es personalísimo.

Si me lo permitís, para concluir de una vez y poder hablar todos de esto, os diré, como jóvenes talentosos que sois, especialmente a aquellos que escribís poesía o narrativa, que el camino no es fácil, pero ningún camino lo es. A veces hay que picar piedra, es decir, tirar de diccionario, leer libros especializados, reescribir una y otra vez, no tener miedo de las críticas amigables y rechazar todo aquello que no tenga unos mínimos. Sed exigentes con vosotros mismos, no todo vale. Pero el que llena páginas acaba por encontrar una historia, un verso, una idea. El esfuerzo lo merece y aportar belleza con las palabras es colaborar a mejorar el mundo. Mientras tanto, no se me ocurre mejor consejo que leer, leer y leer. Mucho y bueno, que os influyan los grandes y no los pequeños. Os repetiré lo mismo que me dijo un profesor, Don Román de la Calle, en 1º de carrera: “Lean, lean ustedes hasta quemarse los ojos”.

Muchas gracias.



Procedencia de las ilustraciones: 

https://www.amazon.es/dp/B08SCG2LVJ/ref=dp-kindle-redirect?_encoding=UTF8&btkr=1

https://frasesdelavida.com/frases-de-jorge-luis-borges/


martes, 6 de abril de 2021

Tipos y grados de conocimiento

 

 



 Procedencia:

https://peridisfilo.wordpress.com/2019/11/26/ejercicios-para-el-tema-2-de-conocimiento/