domingo, 6 de mayo de 2018

Habermas



A veces el azar se conjura para ofrecernos coincidencias afortunadas. Hoy viene en El País una magnífica entrevista con Jürgen Habermas (primer enlace). Mañana seguiré con mis estudiantes de 2º de Bachillerato con el autor alemán. Ya queda menos, tranquilos; además, ahora se ve todo el curso de un modo panorámico y no sólo islitas de pensamiento.

Les puse a esos estudiantes un pequeño fragmento del discurso que dio cuando le concedieron el Premio Príncipe de Asturias, allá por 2003 (segundo enlace). Incluyo después otros enlaces (algunos muy sesudos) para ampliar; en ellos figuran sus autores (es de ley reconocer a cada cual la autoría intelectual de lo que escribe).






Procedencia de la imagen: http://www.fpa.es/es/premios-princesa-de-asturias/premiados/2003-jurgen-habermas.html?texto=trayectoria&especifica=0

jueves, 19 de abril de 2018

'Nada', teatro en Guadalajara

Una de las mañanas de esta semana fui con el instituto a ver la obra Nada, en versión de la compañía Ultramarinos de Lucas, a partir del texto de Janne Teller. Me conmovió, y eso por varias razones. En primer lugar por la interpretación (estupendos actores que no conocía). En segundo lugar, por el tema y su desarrollo.

Camino de casa iba pensando que la obra es muy kantiana, sobre todo en dos sentidos, cuando el filósofo alemán dice que el hombre tiene dignidad y no precio y cuando dice que hay que tratar al ser humano como fin en sí mismo y nunca como medio.

Es, desde luego, una obra muy filosófica: el nihilismo frente al sentido. Los nihilistas (nadie lo es totalmente, sólo quedaría el suicidio) niegan el sentido o significado a la vida. Es como el mito de Sísifo, en que se ilustra a un ser humano que, tras empujar la roca a la cima de la montaña, ésta cae de nuevo, y así la eternidad. Nada tiene sentido y, sin embargo, se lo damos. La vida es un asco…, pero es también irresistible.

La obra está, desde luego, en la línea existencialista: si algo no tiene sentido, entonces habrá que dárselo, apostar por ello, crear. Este es el desafío de los jóvenes. Pero  el desarrollo de la obra es sobrecogedor: comenzamos con cosas, objetos más o menos importantes. Después damos un salto cualitativo (las muletas). Poco tiempo después, las mascotas y con ello llega la presencia de la muerte de un ser vivo. Por último, la casi insoportable escena de la pérdida de la inocencia: hemos entrado en un punto de no retorno, el ser humano.

En este tránsito nos hacemos preguntas: ¿es todo equivalente o hay grados?, ¿hay terrenos en los que no podemos entrar? Creo que la apuesta de la obra no es por un nihilismo de la equivalencia, sino que plantea los riesgos del relativismo moral, su absurdo. El nihilismo se enfrenta a sus consecuencias y se destruye a sí mismo.

El final es interesante, pero algo menos para mí, aunque plantea la cuestión de la mercantilización de la creación artística y la diferencia entre valor y precio.


Por cierto, y para terminar, me sorprende la continua referencia al “significado”. Yo diría “sentido”. Y, aún mejor, “valor”. Porque de eso se trata, de decidir la jerarquía de valores y de saber si hay alguna razón compartible en la cuestión de los valores, algo que elimine esta equivalencia relativista: si todo vale lo mismo, entonces no vale nada, no hay criterio.

En definitiva, una obra excelente que me está permitiendo unos minutos de reflexión con mis estudiantes de Valores y Filosofía. Casi todos me han dicho que les encantó. A mí también.




Prodedencia de las imágenes:

http://agendacultural.castillalamancha.es/nada-ultramarinos-de-lucas
http://meencontrarasdetrasdeunlibro.blogspot.com.es/2013/12/resena-nada-janne-teller.html


domingo, 8 de abril de 2018

Redes sociales y el Gran Hermano



Esta mañana he leído un estupendo artículo de Fernando Aramburu. Habla de las redes sociales, de esa necesidad de estar en ellas y de los peligros que tiene.

Os acechan, estudiantes. No sois conscientes de ello y del peligro que tiene exponerse tanto. Todo lo que dejéis en ellas ahí quedará. Algún día puede pasaros factura. Además, no todo lo que se nos ocurre y escribimos sin más es verdadero ni bueno. En la soledad de la habitación de casa, ante la pantalla, somos estúpidamente atrevidos; podemos hacer mucho daño y pueden hacérnoslo. Es preciso pensar, razonar. Y no escribir porque sí, bajo los efectos del enfado o de la exaltación. Las palabras se las lleva el viento, dicen. Pero las escritas se las quedan Facebook, Twitter y cualquier otra plataforma. Aunque nos arrepintamos unos años después. Nada es gratis en internet.

La primera vez que me asusté verdaderamente fue hace unos años, enviando un correo por Gmail. Al despedirme utilicé una formula habitual: "Besos". En una columna lateral apareció de inmediato publicidad: "Compre su piso en Sant Adrià de Besòs". Para echarse a temblar. El Gran Hermano existe, está entre nosotros. Ha venido para quedarse y crecer, cada vez más poderoso y emboscado. A nosotros nos toca ponérselo difícil y proteger todo lo que podamos nuestra intimidad. Nos jugamos mucho: nuestro ser.

Os indico el enlace del artículo de Aramburu y aprovecho para recomendaros sus libros, no sólo el premiado y muy conocido Patria.



Procedencia de las imágenes:
http://applicantes.com/orwell-la-app-del-gran-hermano-que-te-ayuda-observar-los-que-observan/
http://paralalibertad.org/fernando-aramburu-la-derrota-literaria-de-eta-sigue-pendiente/

martes, 13 de marzo de 2018

Mujeres filósofas


El día de la mujer es todos los días. El día de la filosofía también.

Las causas justísimas pueden conmemorarse un día concreto, pero han de ejecutarse a diario.

Hace poco leí un artículo interesante sobre mujeres filósofas en El País. Ahí va el enlace:




Procedencia de la imagen:
https://blogdelesllobes.wordpress.com/2017/10/20/hannah-arendt-una-luz-titilante-en-la-oscuridad/


miércoles, 7 de marzo de 2018

8 de marzo

Aprovechando la fecha de mañana, os dejo este vídeo de Farmacéuticos Mundi.

El tema hay que abordarlo con valentía y con sentido de la justicia. Sin estereotipos y sin prejuicios.




domingo, 4 de marzo de 2018

Prejuicios


En su edición digital, el Diccionario de la Real Academia de la Lengua Española, dice lo siguiente sobre la palabra 'prejuicio':

Del lat. praeiudicium 'juicio previo', 'decisión prematura'.
1. m. Acción y efecto de prejuzgar.
2. m. Opinión previa y tenaz, por lo general desfavorable, acerca de algo que se conoce mal.


Un juicio previo no es un buen juicio. Ni moral ni jurídicamente. Precisamente porque es una decisión prematura, porque no hay suficiente reflexión.

La tenacidad es obstinación, algo sentimental. Las razones ceden, no hay cabezonería que valga frente a una demostración. El que sigue manteniendo esa opinión es inmune al razonamiento y tiene elementos peligrosos: dogmatismo, fundamentalismo, integrismo...

Platón advirtió hace dos milenios y medios de los peligros de la opinión. Mucho más aún de la opinión previa, de los prejuicios, que diríamos hoy. En eso hemos progresado poco.

Un prejuicio puede ser favorable, claro, cuando decimos que alguien es mejor por pertenecer a un colectivo, o que una asignatura es interesante sin saber nada de ella. Pero normalmente los prejuicios son desfavorables. Y lo reitero: peligrosos.

No hay más opción que el conocimiento. Algunos de sus aliados ayudan mucho: la escucha activa, la modestia, el respeto al otro...

Vengo dándole vueltas al tema por una novela que acabo de terminar: Las aguas de la eterna juventud, de Donna Leon. Allí he encontrado este texto que adjunto.