viernes, 10 de septiembre de 2021

La tolerancia (según Savater)

La tolerancia es la disposición cívica a convivir armoniosamente con personas de creencias diferentes y aun opuestas a las nuestras, así como con hábitos sociales o costumbres que no compartimos. La tolerancia no es mera indiferencia sino que implica en muchas ocasiones soportar lo que nos disgusta: por supuesto, ser tolerante no impide formular críticas razonadas ni obliga a silenciar nuestra forma de pensar para no "herir" a quienes piensa de otro modo. La tolerancia es de doble dirección, es decir, que el precio de no prohibir o impedir la conducta del prójimo tiene como contrapartida que este se resigne a objeciones o bromas de quienes tienen preferencias distintas. Por supuesto, la cortesía recomienda en muchos casos moderación, pero es una opción voluntaria, no una obligación legal. Ser tolerante no exige ser universalmente aquiescente... Además lo que siempre debe ser respetado son las personas, no sus opiniones o sus comportamientos.

Por supuesto, la tolerancia exige un marco compartido de instituciones que deben ser acatadas por todos: quien las niega o las hostiliza está negando su propio derecho a ser tolerado. Uno de los pilares de la tolerancia es delimitar lo que la compromete -es decir, denunciar tanto la intolerancia como lo intolerable- y combatirlo democráticamente. El escritor sueco Lars Gustafsson lo ha resumido bien "La tolerancia de la intolerancia produce intolerancia. La intolerancia de la intolerancia produce tolerancia". Por otra parte, disfrutar de las ventajas de la tolerancia pública impone también a cada cual renunciar a ejercer formas de intolerancia privada. El exceso de susceptibilidad de ciertos grupos organizados como auténticos lobbies es una nueva forma de intolerancia en nombre de una "tolerancia" que no admite críticas adversas. Así, por ejemplo, convertir en "fobias" (islamofobia, cristianofobia, homofobia, catalanofobia y por ahí seguido), o sea, en una especie de enfermedad, cualquier comentario desaprobador que se les dirige. Decretar que el discrepante es una especie de enfermo social es una de las más antiguas practicas totalitarias... 

Ser tolerante no es ser débil, sino ser lo suficientemente fuerte y estar lo suficientemente seguro de las propias elecciones como para convivir sin escandalo no sobresalto con lo diverso, siempre que se atenga a las leyes. Lo que realmente se opone a la tolerancia es el fanatismo, propio muchas veces no de los más convencidos sino de quienes pretenden acallar sus propias dudas cerrando la boca y maniantando a los demás. Como bien dijo Nietzsche: "El fanatismo es la única fuerza de voluntad de la que son capaces los débiles". Las sociedades más intolerantes son aquellas que por lo general se desmoronan con mayor facilidad en cuanto se autoriza en su seno expresar la disidencia que rompe con la uniformidad establecida. 


Fernando Savater: Diccionario del ciudadano sin miedo a saber 



Procedencia de la imagen:

https://www.alejandradeargos.com/index.php/es/completas/9-invitados-con-arte/41518-entrevista-fernando-savater

Congreso escéptico

Creo, estudiantes, que esto puede ser de vuestro interés. O debería.


https://www.escepticos.es/congreso2021-programa

jueves, 29 de julio de 2021

Un vídeo de hace 20 años, que no pierde vigencia

Estoy dando forma a todas esas entradas sobre cine y filosofía que he escrito en el último año y medio. Mientras repaso, corrijo y tacho, aparecen nuevas ideas. Esta tarde, mientras escribía el capítulo 12, me ha venido a la cabeza un vídeo que se hizo viral este mes de junio a propósito del Día del Orgullo Gay. Tiene 20 años y veo que no es que estemos igual, es que los cabestros de la sociedad han asomado la cabeza sin rubor. Y, lo que es peor, han desempolvado los insultos, los puños y demás artefactos para hacer daño al distinto.


Ahí va el enlace. No precisa mayor comentario.


https://twitter.com/i/status/1409164310593552384

miércoles, 30 de junio de 2021

Fin de curso

Es curioso, mi última entrada fue sobre Hannah Arendt y esta mañana he comenzado a leer una novela gráfica sobre esa filósofa que, desde luego, recomiendo. Soy muy pesado con lo de leer, ya lo sé: al fin y al cabo un profesor transmite lo que ha leído, casi siempre sus pasiones. Y eso que yo me muerdo la lengua con muchas de ellas porque comprendo que no todo puede compartirse y que está la programación y el temario oficial... Con esto quiero decir, pediros, hoy que es el último día del curso 2020/21, que encontréis momentos para leer este verano. No arruguéis el ceño, que no hablo de deberes, sino de placeres.

Hay un tipo de libros que todos debemos leer, los que forman parte de nuestra formación, eso es ineludible, tanto si nos gusta como si no. Luego están los que leemos por placer, de esos hablo ahora. Naturalmente, también hay un grupo intermedio; con estos hay que atreverse a empezar, una página, dos... Requieren algo más de esfuerzo, pero vale la pena.

El verano es largo. El curso también lo ha sido, o se nos ha hecho muy largo a todos. Y a mí nunca me ha resultado tan difícil dar clase, con la mascarilla, sin expresión, en algunas aulas con micrófono. He de daros las gracias.

Espero veros de nuevo en septiembre. Y en buen estado, que queda mucho por aprender, mucho por leer, mucho que entender. Y eso cuesta esfuerzo. También están los libros, claro, los buenos. Y esas películas que os recomiendo siempre y que tan difícil es encontrar en otra cadena que no sea La 2. Por supuesto, viajar con los ojos abiertos, ahora con muchísima prudencia, o cuando se pueda.

No me enrollo más: gracias y hasta pronto.



Procedencia de la imagen:

https://www.casadellibro.com/libros/comics/novela-grafica/americana/411009001/novedades-2mes-3


jueves, 24 de junio de 2021

Hannah Arendt: la banalidad del mal y la necesidad de pensar

Este fragmento es de la película Hannah Arendt. Es fiel a su pensamiento, ahí aparecen gran parte de sus temas: la banalidad del mal, la diferencia entre entender y justificar, la necesidad de pensar, incluso contra los nuestros.

Al final pongo unos enlaces con entrevistas a esa filósofa.


 








miércoles, 23 de junio de 2021

Diario de un profesor peliculero (63): de la realidad como utopía y como distopía

¿Cambiar la realidad o solo maquillarla?

No hace tanto que el cine tenía una función social. Desde luego, el cine soviético posterior a la Revolución de Octubre, allá por 1917, se valió del instrumento para no solo ilustrar, sino sobre todo adoctrinar, que es un modo de manipular con apariencia de ilustrar. Pese a estos propósitos de propaganda, aquellos cineastas engendraron excelentes obras. No es necesario profundizar en ello, basta con ver El acorazado Potemkin.

También el nazismo utilizó el cine, aunque Hitler, en Mi lucha, advertía contra él y decía que no es una actividad adecuada para la juventud sana. Vaya por Dios, ahora veo que soy insano y por lo tanto que si la salud es estar contra el totalitarismo, entonces entiendo mi afición por el cine y que no voy a ser nunca una persona sanitariamente presentable…

A Fritz Lang le ofrecieron ser el director del régimen nazi, rodar películas que lo ensalzaran. Dijo tiempo después que, cuando Hitler te ofrece algo así, solo tienes dos opciones: aceptarlo o huir. Hizo lo segundo y desarrolló el resto de su carrera en Hollywood. Menos mal. En Alemania se quedó la joven Leni Riefenstahl, a la que debemos unos productos ideológicamente repugnantes y estéticamente impecables. Cuesta deslindar ambos, pero es preciso hacerlo.

Estos son productos inequívocos, desde luego. Su propósito es ideológico sin ambages ni disimulo. En España también tuvimos nuestro cine patriótico, quién no conoce Los últimos de Filipinas (Antonio Román, 1945) o, aún más paradigmática, Raza (José Luis Sáenz de Heredia, 1941), a partir de un texto del propio Francisco Franco.

Luego están los productos disimulados, por decirlo de algún modo, que predican un estilo de vida, un modo de entender la existencia y la organización de la sociedad, pero que está rodado de un modo aparentemente amable, demasiado amable. Estoy pensando en toda esa serie de presuntas comedias que atontan con su banalidad supuestamente divertida, pero que pulen al modo de un canto rodado el modo de entender las cosas ofreciendo un producto aparentemente si aristas. Veo a menudo comedias que me aburren desde el minuto uno y que no resisten la comparación con otras que apelan a la inteligencia en lugar de a la sal gorda.

Por favor, que nadie piense que estoy defendiendo una posición elitista del cine. O no exageradamente elitista. Quiero decir que hay películas (y libros) que se agotan en su primera visión/lectura, son agradables, puro entretenimiento, pasas el rato sin poner en funcionamiento demasiadas neuronas… Correcto, ya está. Son como esos pañuelos de usar y tirar, cumplen su función. Inobjetable pretensión esa del entretenimiento; lo malo es cuando el cine solo es entrenamiento y todas las salas de la ciudad se nutren de esos productos.

Luego, en el otro extremo, están las películas pretenciosas, esas que precisan de un doctorado en metafísica (o en física) antes de poder entender algo de lo que pasa allí dentro. Confieso que muchas de ellas me producen las mismas ganas de bostezar que esas otras de comedia epidérmica. Por distintos motivos, claro, tampoco es que yo desee ir al cine como el que va al último curso de la universidad. Y, como suelo decir a amigos, no encuentro otro motivo que el puramente subjetivo: no son para mí, no entro en ellas, no me llegan.

Como soy carne de cine-club desde hace muchos años, he visto muchas de estas últimas y alguna menos del primer grupo. Y ahora, que ya soy mayorcito, me he hecho aristotélico y lo del punto medio como virtud me acerca cada vez más a ese equilibrio cinematográfico. Insisto, sin desprecio, todas tienen su público.

Estoy pensando mientras escribo esto en el cine de Woody Allen. Hablo algunas veces de él a mis alumnos y me doy cuenta de lo lejos que están ellos. Algunos por cuestiones generacionales y otros por algo más prosaico: no tienen edad ni conocimientos como para entender algunas bromas o juegos de palabras, como esta, en la que las alusiones al judaísmo y a Wagner no constituyen un humor que agrade o entienda todo el mundo:

https://www.youtube.com/watch?v=AI8sBTvs1zY

Ese mismo humor punzante, finísimo, a veces cáustico, aparece en muchas de sus obras. En ellas, la cuestión religiosa, el psicoanálisis y el sexo se dan la mano para construir un entramado de análisis de la condición humana: eros y thanatos, deseo de que exista Dios, un dios, deseo sin más. Allen indaga en sus comedias el desasosiego y la incertidumbre con que el ser humano se enfrenta a una existencia absurda. Desde luego, su cine tiene un tono existencialista, pero nada que ver con la pesadez de otros cineastas o escritores en los que un minuto con ellos equivale a una eternidad de pesimismo. No es una cuestión de tema, sino de tratamiento: los temas son siempre los mismos: el amor, la vida, la muerte, la belleza, el bien…

Lo que no acabo de perdonarle a este director es la deriva turístico-alimenticia que tiene su cine en los últimos años. Creo que su última gran película es Match Point (2005), en la que el azar y la necesidad, viejo tema de la filosofía y de la ciencia en su búsqueda de la verdad, combaten hasta que el azar vence; al menos vence hoy, ahora, en este instante en el que pudo suceder otra cosa que no pasó: las posibilidades, la alternativa, existían, pero ocurrió lo que ocurrió, como en la vida, y es preciso seguir adelante en el camino que el azar (¿el destino?) no ofrece. “No somos dueños de elegir lo que nos pasa (…), sino libres para responder a lo que nos pasa de tal o cual modo” (1), como decía Savater a su hijo y a cualquier humano que quiera leer. El voluntarismo, la libertad de la voluntad -Kant dixit- tienen lugar en un sustrato vital que no contiene todas las posibilidades, pero que sin duda ofrece algunas posibilidades.

Desde esa película, su cine no ha remontado el vuelo.  O bien -intentaré no ser arrogante- no ha entrado en los temas que a mí me interesan. En Irrational man (2015) vuelve al tema del azar y del dualismo antropológico y moral que anida en cada persona, pero la película está plagada de lugares comunes respecto a la filosofía y la seducción.

Peores y turísticas me parecen esas tres que hizo en Europa: Vicky Cristina Barcelona (2008), Midnight in Paris (2011) y A Roma con amor (2012). Todas ellas son ligerísimas y muestran una visión más que tópica de los países europeos que hace sonrojar casi a cualquiera. Desde luego, palidecen al lado de tantas otras. Y mejor pasamos por alto las agradables y poco más que rodó después, como Café Society (2016), Wonder Wheel (2017) o Un día de lluvia en Nueva York (2019).

¿Son películas gratas? Desde luego. ¿Abordan esos mismos problemas de los que hablábamos antes? Claro que sí, pero el tono no es el mismo, ni el tratamiento. Una sugerencia: tras ver estas últimas, se puede pasar a Maridos y mujeres (1992), Hannah y sus hermanas (1986), Balas sobre Broadway (1994), Annie Hall (1977) o Manhattan (1979). No es lo mismo. Estas últimas me parecen un ejemplo de películas chispeantes y hondas, lo que en absoluto es fácil en menos de dos horas, como hace -hacía- Woody Allen.

¿Y qué decir de Zelig (1983)? Todo un tratado de psicología. ¿Y de la platónica La rosa púrpura de El Cairo (1985)? Nadie ha ilustrado tan bien el símil de la caverna como Woody Allen y ha enhebrado la historia con el tan actual y real tema del maltrato y la necesidad de liberación. Porque de la libertad también trata la metáfora platónica: el prisionero vive en la ignorancia y el sometimiento, es decir, en la indigencia epistemológica, ontológica y social. Hacer real la entelequia es el salto de la pantalla, es la salida de la caverna: una larga, escarpada y dolorosa ascensión, qué duda cabe.


Fernando Savater: Ética para Amador, ed. Ariel, Madrid, 2000, pág. 28.



Procedencia de las imágenes:

http://onlyoldmovies.blogspot.com/2018/03/olympia-1-teil-fest-der-volker-aka.html

https://www.laverdad.es/murcia/v/20100216/cultura/todo-usted-querria-saber-20100216.html

https://lamanodelextranjero.com/2014/03/10/woody-allen-y-la-nostalgia-la-rosa-purpura-del-cairo-y-dias-de-radio/

jueves, 6 de mayo de 2021

Falacias y ejercicios (1º Bachillerato)

  


1. Falacia ad misericordiam

Se apela a la misericordia, lástima o piedad para obtener algo, al no existir ningún otro argumento que lo justifique. Un ejemplo: "Sé que mi examen no esta bien hecho, pero necesito aprobar esta asignatura porque, de lo contrario, mi padre me mandará a un internado o me pondrá a trabajar. A usted qué más le da...".

 

2. Falacia ad baculum (apela al bastón). Lo que dice quien la emplea es que está dispuesto a utilizar la amenaza, la fuerza o el abuso de poder para conseguir que otro haga o piense lo que él incica. ​“O haces lo que te digo o te despido”, sería un buen ejemplo.

 

3. Falacia tu quoque (y tú qué, tú más). Es una variante de la falacia ad hominem. Consiste en desacreditar a quien nos objeta algo diciendo que esa persona hace lo mismo, e incluso que lo hace más. Por ejemplo: “Sí, es cierto que he robado lo que he podido, pero todo el mundo lo hace, usted que tanto me critica seguro que también lo hace cuando puede”.

 

4. Falacia de la pendiente resbaladiza. Sostiene que si partimos de una acción, eso desencadenará una serie de hechos, uno tras otro, y al final lo que nos encontraremos es un evento no deseable. En esta falacia se sitúan a modo de causa-efecto situaciones que no siempre están relacionadas con el fin de afirmar que quien parte de la primera llegará a la última. También se le llama “efecto dominó”. Un ejemplo sería el que dice que estudiar filosofía hace que nos preocupemos por cosas poco importantes; y cuando se da esta preocupación por banalidades no hacemos nuestro trabajo bien, por lo que el jefe acaba despidiéndonos y, al no tener ingresos, no podemos pagar el piso por lo que el banco nos echa; por lo tanto, si estudias filosofía, te echarán de tu casa.

 

5. Falacia de la falta de pruebas

Se produce cuando se indican una serie de datos en favor de una conclusión, omitiendo aquellos que no son convenientes o que, directamente, demostrarían lo contrario. Valdría este ejemplo escuchado al portavoz de una asociación de padres de alumnos en un programa de televisión: "La prueba de lo poco y mal que trabajan los profesores es la cantidad de suspensos que hay". Quien argumenta así, olvida la existencia de otras variables como el número de alumnos por aula, la escasa voluntad de algunos alumnos, sus expectativas laborales, el ambiente familiar, la falta de medios, etc.


6. Falacia por ambigüedad

Los argumentos que usan palabras o frases que se usan con más de un sentido distinto a lo largo del argumento cometen este tipo de falacia. Un ejemplo sería éste: "Sólo el hombre es racional; ninguna mujer es un hombre; así pues, ninguna mujer es racional" (Pizarro, p. 62). Es evidente que se utiliza en dos sentidos el término "hombre" (como "persona" y como "varón") con el fin de demostrar la irracionalidad de la mujer.

 

7. Falacia de la pregunta compleja. Consiste en hacer una pregunta que encierra un presupuesto que no ha sido probado, de modo que el interlocutor, responda lo que responda, acaba dando la razón al que formula la pregunta. Así por emplo: ¿Cuándo vas a dejar de beber alcohol a todas horas?

 

8. Falacia por petición de principio

La petición de principio (también conocida por su denominación latina petitio principii) consiste en usar como premisa aquello que debería ser una conclusión a demostrar. Obviamente es incorrecto, aunque puede exponerse en formas ingeniosas que lo hagan parecer correcto. Ejemplo: "Dios existe porque así lo dice la Biblia, lo que sé que es verdad porque, después de todo, Dios la escribió" (Weston, p. 132). El que argumenta así sostiene que lo que dice la Biblia es verdad porque la escribió Dios, pero si la ha escrito, entonces es que existe. El argumento supone aquello que no debe suponerse, sino demostrarse.

 

 

EJERCICIOS:

 

Detecta qué tipo de falacia se ha cometido en cada uno de los casos siguientes y por qué crees que es una falacia:

a)   No pueden aceptarse las propuestas de este profesor para el viaje de fin de curso. De alguien que suspende al 70% de la clase no te puedes fiar.

b)   Te voy a dar un buen argumento para que vengas a casa antes de las doce: soy tu padre.

c)  Tu ciudad necesita concejales honrados y eficaces. Vota al Partido Verdaderamente Democrático.

d)   La mujer es un ser de cabellos largos e ideas cortas, pero no lo digo yo, sino el gran Schopenhauer.

e)   No se ha probado aún fisiológicamente que el fumar sea causa de cáncer de pulmón. Así que los fumadores no tienen que tener miedo (Pizarro, p. 55).

f)    El Sr. Alcalde afirma que la medida de no aparcar en el centro de la ciudad no perjudicará al comercio. ¿Es el Sr. Alcalde un experto en comercio? (Pizarro, p. 57)

g)   Siempre que llega el otoño y llueve, la gente coge setas en el monte y se producen intoxicaciones, por lo que el otoño y la lluvia son la causa de dichas intoxicaciones.


h)   ¿Quiénes son los socialistas para protestar contra la congelación salarial a los funcionarios? Cuando gobernaban el país, ellos utilizaron más de una vez esa medida para disminuir el gasto público.

i)     Toda mi familia es seguidora del Atlético de Madrid, lo cual demuestra que es el mejor equipo del mundo.

j)    Fue una medida acertada la invención de la bomba atómica. Un sabio como Albert Einstein, que además fue premio Nobel, no puede equivocarse.

k)   Sr. Profesor: la calificación que usted me ha dado no es adecuada. Piense que trabajo todo el día en una oficina siempre repleta de público y luego en casa con mis doce hermanos. Tengo, ciertamente, muy poco tiempo para preparar el material que usted me da. (Pizarro, p. 57)

l)     Por la presente le comunico que ha sido usted sancionado por la autoridad competente por no respetar el límite máximo de velocidad. Puede usted pagar en periodo voluntario la sanción correspondiente dentro de los próximos 30 días. De no hacerlo así, se incrementará la sanción en un 20%, que deberá satisfacer antes de 60 días. En caso de no hacerlo, se procederá al embargo de sus bienes.

m)  Ayer, unos bárbaros destrozaron el contenedor de la esquina. Desde la época de los romanos, un bárbaro es un extranjero. Por lo tanto, los que destrozaron el contenedor eran extranjeros.

n)   Todo el mundo quiere estar delgado y ello es así porque consideran que se sienten mejor, ya que la otra posibilidad, la de tener unos kilos de más, ni se plantea como deseable a nadie, porque todo el mundo quiere estar delgado.

ñ)   La prueba de que Néstor Jesús mató a su padre es que tenía un arma en su casa.

o)   ¿Has empezado por fin a ducharte más de una vez al mes?

p)   ¿Cómo has sido capaz de hacerme esto a mí, que he confiado en ti ciegamente? Con franqueza, esperaba otra cosa de ti, me has decepcionado.

q)   Ayer leí en el periódico que otro político metía la mano en las cuentas públicas. Y es que todos los políticos son unos chorizos.

r)    Recuerdo que el profesor de Literatura me obligó a leer La Celestina. Vaya rollo. Al año siguiente me obligaron a leer El Cantar del Mío Cid. Qué ladrillo. Naturalmente, después de eso, no volví a escoger la asignatura de Literatura: leer libros es aburrido.

s)    No hay modo de que quede probado que Jesucristo era el hijo de Dios. Por lo tanto, no lo era.

t)    En esta ciudad hay más maestros que en cualquier otra ciudad del país y sin embargo, el número de analfabetos es muy elevado. Así pues, para disminuir el número de analfabetos hay que reducir el número de maestros. (Pizarro, p. 63)

u)   En una gastroenteritis, la causa de la fiebre es la diarrea.

v)   Yo insultaba al equipo contrario porque todo el mundo lo hacía.

w)  Mi amigo Matías es un perro. Y, hablando de perros, te vi el otro día con tu perro por la calle. Ahora que pienso, entonces tú tienes un perro, que es amigo mío, y se llama Matías.

x)    Sí, vale, no he hecho la comida, pero tú no has limpiado los cuartos de aseo, que era lo que te tocaba esta semana.

y)   Todas las opiniones son igualmente respetables, incluidas aquéllas que dicen que no hay por qué respetar los derechos humanos. Si aceptamos esto, debemos legalizar todos los partidos que prediquen la xenofobia, la pena de muerte, el asesinato, la encarcelación de disidentes, etc. Los partidarios de estos procedimientos podrían llegar a ser ministros o presidentes de gobierno, es decir, gente de prestigio y elevada posición social. Por lo tanto, todas las opiniones son igualmente respetables.

z)    ¿Cuándo vas a dejar de darle al pico en mi clase?




También podéis consultar estas dos entradas en este mismo blog:


https://sisifosapereaude.blogspot.com/2020/05/falacias-filosofia-4-eso.html


https://sisifosapereaude.blogspot.com/2020/07/diario-de-un-profesor-peliculero-35.html




Procedencia de la imagen:

https://filosofiadeltierno.wordpress.com/2017/10/31/fi-falacias/